De las aulas a la pantalla

De las aulas a la pantalla

Por Magdalena Fredes, periodista en práctica, Universidad Austral de Chile

El periodismo cambió, y es hora de adaptarse a esta nueva modalidad. Solo tenía 18 años cuando ingresé a la carrera y mis profesores me enseñaron que el verdadero periodismo es de “trincheras”: una profesión arriesgada, donde hay que estar donde las “papas queman” y, para rematar, es mal pagado. Sin embargo, eso no fue razón para abandonar la carrera. Quería explorar nuevas aristas, encontrar lo que realmente me apasiona, y aún estoy en proceso.

Pasar de estudiar en un aula con compañeros y profesores a trabajar desde un computador con reuniones virtuales es, al principio, chocante. Me recordó a la pandemia. Y eso que siempre pensé que mi generación estaba preparada para la digitalización, ya que crecimos con internet, con el teléfono en la mano y con las redes sociales, aunque esto tiene tanto impactos negativos como positivos.

En una agencia de comunicación online, donde el periodismo va de la mano con la digitalización y la inteligencia artificial, uno se siente perdido, porque entras a un mundo muy diferente al que te enseñaron. Si la carrera de periodismo no adopta estrategias comunicacionales acordes a la era digital, quedaremos atascados en un mundo que avanza sin nosotros.

Nunca fue mi idea trabajar en una agencia online, mis expectativas siempre fueron trabajar de manera presencial. Pero se me dio la oportunidad de realizar mi práctica en la agencia de comunicaciones GreenCom y acepté. Creo que fue una buena decisión, porque es una agencia pequeña, compuesta solo por mujeres. Mi bienvenida fue cálida, y además, la digitalización tiene su ventaja de permitirte trabajar desde cualquier lugar.

Después de varios días o semanas, una salida a terreno es un respiro de la hiperconectividad. Siempre es necesario estar presente y conocer el lado humano de los clientes. Así me pasó en mi segundo mes de práctica, cuando tuve la oportunidad de viajar a San Pedro de Atacama para cubrir la inseminación de llamas en la zona. Sin duda, una de las mejores experiencias.

Sin embargo, al trabajar en un entorno digital, siempre surge el desafío de conectar con los clientes y encontrar el espacio adecuado para comunicar. A veces siento que algo me falta. Estoy en un mundo donde la comunicación es el eje central, pero ¿cómo lograr que mi mensaje destaque en medio de millones de informaciones? ¿Cómo hacer que mi voz no se pierda entre tantas opiniones y mensajes que compiten por la atención? En este entorno ruidoso, donde cada segundo surge un nuevo emisor, el verdadero reto es capturar al receptor y lograr que se quede con mi historia y no con otra. Por eso mismo, he decidido continuar mi formación y buscar nuevas herramientas que me permitan enfrentar estos desafíos, comenzando pronto mi magíster en comunicación.

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