Expertos ponen al capital humano en el centro de la construcción sostenible: “La sostenibilidad la hacemos las personas”

Expertos ponen al capital humano en el centro de la construcción sostenible: “La sostenibilidad la hacemos las personas”

En el primer capítulo de la serie “Construir o Destruir”, impulsada por GreenCom y Reduciclo, especialistas del mundo académico y de la gestión ambiental abordaron las brechas de formación que enfrenta el sector y coincidieron en la necesidad de incorporar la sostenibilidad de manera transversal en la educación, el liderazgo y las prácticas cotidianas de las obras.

La construcción sostenible requiere mucho más que nuevas tecnologías, materiales, certificaciones o normativa. Para generar cambios que permanezcan en el tiempo, la industria necesita personas preparadas, liderazgos capaces de impulsar nuevas formas de trabajo y organizaciones donde la gestión ambiental sea parte de la cultura cotidiana.

Esa fue una de las principales conclusiones de “La Obra Aprende: cómo formar una cultura ambiental en construcción”, primer capítulo de la serie de webinars “Construir o Destruir: una industria en búsqueda de la sostenibilidad”, iniciativa impulsada por GreenCom y Reduciclo y que en esta primera edición contó con el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente y la Red de Economía Circular en Construcción (Red ECC), una alianza público-privada impulsada por Corfo, Construye2025, el Gobierno de Santiago, la Cámara Chilena de la Construcción, la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), y otros actores estratégicos, con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.

La actividad reunió las miradas de Lucas Bracho, fundador de Reduciclo; Marcos Díaz González, director del Departamento de Ciencias de la Construcción y académico e investigador en Economía Circular en Construcción de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM); y Felipe Ossio, director de la Escuela de Construcción Civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile y presidente de RENADEC. La conversación fue moderada por la arquitecta y especialista en sostenibilidad Alejandra Tapia, fundadora de Hazlo Sostenible.

De la normativa a la cultura de obra

Desde la experiencia directa en terreno, Lucas Bracho planteó que uno de los caminos para instalar una cultura ambiental es lograr que las personas comprendan las exigencias que afectan a una obra y tengan las capacidades para aplicarlas.

Durante su presentación abordó ámbitos como emisiones atmosféricas, ruido y vibraciones, residuos, recursos hídricos, sustancias peligrosas, biodiversidad y relación con las comunidades, enfatizando que estas materias no pueden quedar concentradas únicamente en un encargado ambiental o en prevención de riesgos.

“Capacitar a toda la cadena protege al proyecto completo”, sostuvo Bracho, señalando que jornales, maestros, capataces, administradores de obra y distintos niveles de la organización necesitan adquirir conocimientos ambientales acordes a sus responsabilidades.

Además, el fundador de Reduciclo destacó que la capacitación debe ser entendida como una herramienta de prevención frente a riesgos operacionales, legales y reputacionales: “Son minutos de capacitación versus meses de paralización y multa”, señaló durante su exposición.

Bracho también mostró que existen diferentes mecanismos para reforzar estos aprendizajes en terreno, entre ellos inducciones, capacitaciones, evaluaciones posteriores y señalética que permita mantener presentes las buenas prácticas en espacios como acopios, bodegas y zonas de circulación.

Formar desde el primer semestre

Desde la academia, Marcos Díaz González puso el énfasis en la necesidad de acercar tempranamente a los futuros profesionales a la realidad de la construcción.

El académico de la UTEM explicó que la formación debe conectar desde los primeros semestres a los estudiantes con el terreno, las empresas, la investigación y los desafíos reales que encontrarán al egresar. A ello se suma el desarrollo de habilidades blandas, considerando que los futuros profesionales deberán liderar personas, coordinar equipos multidisciplinarios y tomar decisiones dentro de proyectos cada vez más complejos.

Díaz González, quien también es director del Instituto de la Construcción y del Colegio de Constructores Civiles e Ingenieros Constructores, destacó que el trabajo en sostenibilidad y economía circular se ha incorporado de manera transversal en distintas etapas de la formación, buscando que los estudiantes desarrollen esa mirada desde el comienzo de la carrera y la profundicen a medida que avanzan.

La discusión dejó planteado así un desafío para universidades y centros de formación: evitar que la sostenibilidad sea entendida como una especialización aislada y avanzar hacia su incorporación como una competencia transversal de quienes participarán en los procesos de construcción.

Liderazgo y economía circular: romper las “islas de sostenibilidad”

Felipe Ossio abordó otro de los desafíos centrales: cómo lograr que las iniciativas ambientales no dependan exclusivamente de una persona, un asesor externo o un equipo específico.

A partir de experiencias del sector, planteó que las organizaciones pueden generar verdaderas “islas de sostenibilidad”, donde las buenas prácticas funcionan mientras existe una persona que las impulsa, pero desaparecen cuando esa persona deja de estar presente. Para evitarlo, sostuvo que la sostenibilidad debe incorporarse en los procesos habituales de la organización —como compras, diseño y control de obra— y sus métricas deben integrarse a los mismos reportes y KPI utilizados para gestionar el proyecto.

Asimismo, Ossio llamó a ampliar la mirada más allá de los dos factores que tradicionalmente dominan la gestión de una obra: costo y plazo, incorporando indicadores que permitan tomar decisiones considerando también eficiencia, productividad y desempeño ambiental.

En ese sentido, la colaboración es indispensable para avanzar hacia modelos circulares. “Nadie puede ser circular solo”, enfatizó el académico, destacando que mandantes, constructoras, proveedores y equipos de obra necesitan trabajar con objetivos comunes y generar condiciones que favorezcan la coordinación y los incentivos para avanzar en sostenibilidad.

De las buenas intenciones a una práctica cotidiana

Durante el encuentro, los especialistas coincidieron en que la formación ambiental no puede reducirse a una charla aislada. Necesita continuidad, medición, liderazgo y una bajada concreta a las funciones que desarrolla cada persona.

De esta forma, la sostenibilidad debe convertirse progresivamente en una manera habitual de planificar, decidir y ejecutar una obra, evitando que quede restringida a especialistas o a iniciativas puntuales.

Al cerrar el encuentro, la arquitecta Alejandra Tapia sintetizó el desafío señalando que la transformación de la construcción no depende únicamente de las técnicas o tecnologías, sino también de personas preparadas, liderazgos coherentes y prácticas capaces de mantenerse en el tiempo.

“La obra aprende cuando la sostenibilidad se explica, se practica, se mide y se convierte en parte de una cultura cotidiana”, concluyó.

Una conversación que continuará “

La Obra Aprende” fue el primer encuentro de “Construir o Destruir: una industria en búsqueda de la sostenibilidad”, serie creada por GreenCom y Reduciclo para abrir conversaciones sobre los desafíos ambientales que enfrenta actualmente el sector.

Los próximos capítulos abordarán la economía circular y valorización de residuos en construcción, los impactos del ruido y otras molestias de las obras en las comunidades y los desafíos y oportunidades que enfrenta la industria para reducir sus impactos ambientales y avanzar hacia un modelo más sostenible.

El webinar está disponible aquí:

 

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